Me encanta comer. Y siempre ha sido así. Tengo muchos recuerdos de niño alrededor de la mesa y dentro de la cocina, desde hacer dulces y galletas (meterle el dedo al batidor para arremeter contra el merengue), hasta el olor y sabor de las comidas de cumpleaños y salidas a restaurantes los domingos en las noches. En mi familia también hemos tenido buenos cocineros: mi abuela Dun, la tía Nivia y ahora mi suegra, ¡ni se diga! Macarrones con salsas sofisticadas, arroz con pollo deshilachado, barbacoas, etc. Whaooo, ¡toda una ricura!
Pero también siempre me han encantado las frutas y vegetales. Tengo que darle gracias a Dios por haberme dado tal abundancia de productos deliciosos y refrescantes. En mi casa había tres palos grandes de mago, palmas de coco, nace, tamarindo, marañones, naranja, limones y mamones. Nada se compara a las frutas de temporada: una naranja dulce en enero, una sandía jugosa en marzo y un mango maduro en junio. Y además sentir el color, la forma y consistencia de los vegetales: una lechuga crujiente, una zanahoria fibrosa y una cebolla olorosa. El cuerpo humano está hecho de células que requieren de combustible naturales, y de allí que debemos preparar nuestras papilas gustativas para que nos atraigan todo tipo de alimentos naturales.
Cuando se es niño, corriendo y jugando todo el día como lo hacía yo, podemos hacernos los de la vista gorda y evitar las consecuencias de cualquier desorden alimentario. Pero no ahora que somos adulto. Tirar alimentos procesados y enlatados en cuerpos sedentarios y llenos de tensiones por las actividades diarias, es una receta perfecta para crear problemas graves y padecimientos de salud. Y además la gente quiere comer de forma conveniente y con frecuencia se sale con la suya: comida rápida, cajitas felices y calorías “vacías”.
Nosotros en Life Blends estamos orgullosos de producir los mejores jugos 100% totalmente natural, para ayudar a las personas a entrar en el riel de la salud y el bienestar. Yo conozco lo rico que se siente comer en abundancia, pero también reconozco lo importante de tener un hábito de comer mejor. Hipócrates decía “deja que la comida sea tu medicina y la medicina tu comida”, aduciendo a la vasta gama de alimentos naturales que existen en la naturaleza y que en nuestras casas y cocina nunca debieran faltar.
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