Recientemente regrese de un viaje por el Cono Sur. No hay nada que me inquiete más y ponga en peligro mi salud que un viaje al extranjero. Solo imaginarme los aviones repletos de gente, los virus extraños y secuelas ajenas a nuestro trópico, el viento frió del invierno austral, en fin, todos estos aspectos con que nos enontramos al viajar. Pero esto no debe socavar las buenas experiencias que se viven cuando se conocen otros lugares y visitan bellos países. Por eso, hay que prepararse cada vez que se piensa en viajar. La idea es que al regresar lleguemos saludables y sin ningún malestar.
Mi experiencia como viajero me permite sugerir las siguientes medidas para garantizar un feliz regreso:
- Tomar mucha agua. La hidratación es clave. Nunca deje de tomar agua filtrada y embotellada.
- Comer alimentos sanos y nutritivos. Nunca deje de tomar vitaminas y demás suplementos como aceites esenciales, minerales, probióticos y enzimas.
- Hacer ejercicios físicos, caminatas y aerobicos. El aumento de la actividad física aumenta la producción natural de refuerzos en el cuerpo.
- Evite tomar sodas y, en su reemplazo, pruebe variedades de te sin cafeína.
- Buscar un lugar donde expriman jugos naturales. Hay países que tienen frutas exóticas y diferentes a las nuestras. Pruébelas y experimente la belleza de la alimentación natural. Y ni hablar si encuentra el extracto de wheatgrass. Nunca esta de más.
- Tomar jugos de limón sin azúcar, media hora antes de la comida.
- Mantener su recamara húmeda suficiente que facilite la respiración.
- Hacer ejercicios respiratorios antes de dormir, con movimientos leves y posturas estáticas de yoga.
Con estas sugerencias, las probabilidades de enfermarse quedan minimizadas en todo su contexto. El ser humano es una maquina y necesita cuidado, mantenimiento y mucho cariño. Al practicar estos pasos anteriores, usted le estaría dando a su cuerpo lo que realmente necesita para acompañarlo en sus experiencias de viajes.
Vaya, tome estas precauciones y viaje feliz.
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